El Palacio Renacentista de Pronillo abre sus puertas dos siglos después.

El edificio civil más antiguo de Santander regresa a la vida “con una profunda vocación de contemporaneidad” y vinculado al arte y la cultura

El palacio de Riva-Herrera ha reabierto hoy sus puertas después de dos siglos de abandono y tres años de rehabilitación. Este palacio renacentista, construido a mediados del siglo XVI en el enclave estratégico del alto de Pronillo, vuelve a la vida “con una profunda vocación de contemporaneidad”, en palabras del alcalde de Santander, Íñigo de la Serna. Se trata del edificio civil más antiguo de la ciudad y, a partir de ahora, será un “punto clave para el desarrollo cultural de la ciudad”, según ha asegurado durante el acto inaugural el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle.

El edificio, declarado Bien de Interés Cultural el 29 de abril de 1978, muestra en su reapertura una amplia exposición con la historia de Santander y del propio palacio. Además, en las distintas habitaciones esperan ya las aulas que acogerán los talleres, foros y cursos de formación de la Fundación Santander Creativa, que trasladará su centro de operaciones al Palacio de los Riva-Herrera. Como ha destacado Íñigo de la Serna, es el momento de llenar los nuevos espacios y de hacer un esfuerzo por llevar allí a la gente.

Así, el alcalde ha ofrecido “unas pinceladas” con las actividades que se pondrán en marcha próximamente: en mayo se celebrarán unas jornadas de puertas abiertas para las empresas culturales y otros colectivos del sector; en junio se lanzará la oferta de cursos culturales, arrancará el proyecto 'Inventa y vive', el de 'Buster Keaton: la máscara de la verdad', también 'Tiempos difíciles, de Orlando Brito', el 'Cine casi mudo', una exposición virtual llamada 'Tu mirada importa' o la participación de la iniciativa 'Con la música a otra parte'.

En el acto, que congregó a un centenar de personas, también estuvieron presentes el delegado del Gobierno en Cantabria, Samuel Ruiz; el presidente del Parlamento de Cantabria, José Antonio Cagigas, el consejero de Obras Públicas, Francisco Rodríguez Argüeso, y el director general de Cultura, Joaquín Solanas.

Centro cultural versátil

El Palacio de Riva Herrera, construido hace más de 400 años, albergará un centro cultural versátil, multidisciplinar en el que las nuevas tecnologías tendrán un papel principal. Será un centro formativo, pero no dejará de ser una de las más relevantes infraestructuras patrimoniales con las que cuenta Santander, cumpliendo así con el objetivo principal de recuperar un bien histórico, y, además, convertirlo en un centro cultural y artístico, en el que se mostrará también la historia de la ciudad ligada al propio edificio.

Será la sede de la Fundación Santander Creativa, institución que dirigirá el proyecto de 'Enclave Pronillo', que se constituirá en un espacio para el desarrollo de la creatividad a través de una programación estable de talleres, cursos, foros, encuentros y otras actividades. Se dará a conocer la historia del propio edificio y de la ciudad de Santander, exhibiendo, de forma permanente, un video que repasará la historia y la importancia del Palacio. Temporalmente, se va a mostrar, en una serie de paneles ilustrativos, la historia de la familia Riva-Herrera, la historia de Santander en la época del Renacimiento y la evolución del edificio, desde que estaba en ruinas hasta su recuperación actual.

El Palacio Riva Herrera, ubicado en una parcela de una superficie aproximada de 2.000 metros cuadrados, consta de una torre de mediados del siglo XVI a la que se adosó una vivienda que a lo largo de los siglos ha sufrido varias reformas y ampliaciones, y que cuenta con una torre señera, casa señorial, capilla, patio de armas y portalada con reloj de sol.

El proyecto de rehabilitación, cuyo presupuesto es de cerca de 1,6 millones de euros, respeta las trazas arquitectónicas del palacio, habilitando salas para talleres, aulas, salas polivalentes y un gran espacio para exposiciones e intercambio cultural. La actuación responde a un compromiso del Ayuntamiento de Santander, que impulsó y promovió un acuerdo interinstitucional para la rehabilitación del que es el edificio civil más antiguo de la ciudad.

Tras años de gestiones entre el Ayuntamiento y la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, el 19 de noviembre del año 2009 se firmó el convenio para la rehabilitación del Palacio de Riva Herrera, en virtud del cual el Ministerio, con cargo al 1% Cultural, colaboraría con el Ayuntamiento en la financiación de las obras de recuperación. Así, el Estado ha financiado el 70% y el Ayuntamiento, el 30% restante.

Historia del edificio

Para conocer los orígenes del Palacio de Riva Herrera hay que remontarse a mediados del siglo XVI, cuando en Santander se produce un cambio decisivo. Se construye un nuevo puerto, la villa medieval se remodela y se revitaliza la puebla nueva, que se sitúa junto a unos muelles modernos que atienden las demandas del comercio portuario de la lana de Castilla y dan cobijo a un número elevado de navíos.

Un personaje clave en esa transformación es Fernando de la Riva Herrera: capitán de grandes flotas mercantiles con destino a Flandes, responsable de la construcción, tecnología y mantenimiento de las escuadras navales de la Corona. Los Riva Herrera procedían de Gajano, al otro lado de la bahía, y a mediados del siglo XVI construyen un palacio fortificado en Pronillo, próximo a la ciudad, en un lugar estratégico, con un dominio visual del mar abierto y de la bahía.

El complejo cuenta con una torre, casas bajas y edificios auxiliares en torno a un patio de armas. También posee una capilla cuya cúpula, uno de los elementos arquitectónicos más importantes del Palacio, se erigió hace más de cuatro siglos. Los Riva Herrera fueron claves en la introducción del Renacimiento y el Clasicismo en Santander, con otras obras como la capilla funeraria del Rosario en lo que hoy es la Catedral, o el convento de monjas Clarisas de Santa Cruz de Monte Calvario, actual Tabacalera. El Palacio de Pronillo también fue testigo de momentos históricos importantes, y llegó a ser residencia del jefe de mando de las tropas francesas napoleónicas en la contienda de la Guerra de la Independencia.

Durante los conflictos carlistas se construyó junto al complejo de Pronillo una puerta fortificada que formaba parte de una cortina de fuertes y fosos de trinchera que protegían la Península de Santander.

Una portalada del siglo XVI, con un magnífico escudo de los Riva Herrera y Alvarado en el exterior, y un original reloj de sol en su fachada interior son algunos de los elementos arquitectónicos más destacados. El conjunto se completa con una cerca defensiva, un patio de armas y algunas edificaciones secundarias. La obra del palacio ha de relacionarse, por su estilo, con el foco renacentista burgalés y, posiblemente, con arquitectos como Simón de Bueras o Lope García de Arredondo, autor este último del Ayuntamiento de Laredo.

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